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La quinta enfermedad es causada por un virus llamado parvovirus B19. Generalmente afecta a los niños y causa un salpullido que da el aspecto de haber recibido una "cachetada en la mejilla". Otros de sus síntomas son dolor en las coyunturas (artralgia), fiebre y síntomas de gripe. La quinta enfermedad no tiene efectos permanentes en niños y adultos saludables, pero pueden surgir complicaciones si se la contrae durante el embarazo o con el sistema inmune debilitado. La transmisión de la quinta enfermedad de la madre al feto puede causar serias consecuencias en la salud del bebé: puede provocar anemia fetal que, si no es detectada, trae severas consecuencias.
Muchas personas contraen la quinta enfermedad, pero no desarrollan ningún síntoma. Es por eso que esta enfermedad se diagnostica solamente con un examen. Aproximadamente el 50-60% de los adultos tuvo esta enfermedad y está inmune. Pero quienes no lo están pueden correr el riesgo de contagiarse, especialmente los trabajadores de la salud, personas que se desempeñan en guarderías y los maestros.
En algunos casos, cuando los síntomas no son evidentes, es preciso llevar a cabo un examen sanguíneo. Cuando la muestra de sangre llega al laboratorio, se hacen pruebas para detectar qué anticuerpos produce el cuerpo en respuesta a esta enfermedad.
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